martes, 23 de diciembre de 2008

Mi momento feliz pre festivo

Terminó el día laboral y de suerte y pura casualidad mi fotógrafo-amado estaba dando vueltas por mi perímetro. Los saludos de festividades, cumpleaños y otras yerbas siempre me tensionan un poco y termino diciendo pavadas, frases hechas o me trabo al hablar; más aun si son dirigidos a una persona que me hace acelerar el pulso.
Cuando llegó el momento de la gran despedida diaria me acerco y le digo "Chau (su nombre en diminutivo). Felices fiestas." Yo esperando un "Gracias, igualmente, nos vemos", el muy pícaro disparó con un "¿Cómo? ¿No nos vemos el viernes?" Se habrán imaginado que se me cerró la garganta y mis latidos se sentían a una distancia de 2 km. No tan hábil de palabras lo único que se me ocurrió responder fue un "Si, si, obvio. Feliz navidad entonces." Y él se rió.
¿Qué onda? A los tipos de treinta y largos todavía les divierte el coqueteo o yo (a mis veintipocos) soy una vieja de mierda que le aburre todo lo previo al amor o es toda una ilusión al pedo maquinada con un señor que tiene una hija de justo la mitad de mi edad.