Siempre fui la pequeña, la mimada, la caprichosa y a la que todos debían prestar atención. Hoy una nena de doce años me serruchó el piso y casi que me hizo sentir bien.
Le tuve que dar mi barrita de cereal porque se puso inquieta "porque tenía hambre", yo era la que tenía pañuelitos cuando los mocos se le caían y con mi mejor y más cara falsa del mundo le cedí las porquerías de merchandising que regalaban porque a ella no le habían dado. Todas esas cosas me jodieron pero al mismo tiempo me encantaban porque yo hacía el papel de grande, cosa que no soy, pero que si puedo actuar con mucho profesionalismo.
TODO por mi fotógrafo.
