lunes, 1 de septiembre de 2008

¿Justo hoy?

Zaparrastrosa y enferma. Así estoy. Me levantaron de la cama obligada a venir a trabajar. Mi pelo podría ser un conformable nido de pájaros carpinteros. Mi nariz está mas roja que una frutilla con salida de agua continuamente. Me puse lo primero que encontré, un jean usado el fin de semana (no vivió muchas, pero...), remera manga larga (de las feas, de las que uno tapa con un pullover), buzo gris y pañuelo al cuello. Ah, y lo peor: zapatillas, ni siquiera botas de las cómodas, ni chatitas, unas planas zapatillas naranjas bien flúo. Llego a destino y mis compañeros parecen lookeados por las últimas colecciones prêt-à-porter de diseñadores europeos, ¿hoy se pusieron todos de acuerdo para venirse hiper-producidos y dejarme a mí como la desubicada? Pensando en mi día pachucho, espero irme temprano y llegar a casa a meterme en la cama a estudiar para una estúpida lección oral de una materia de la facultad. Pero no, mi jefa se acerca "como quien no quiere la cosa" y emite un: ¿Te va una notita con Ivan de Pineda? Y yo: Si, claro.
Iván es divino, buena onda, inteligente y tremendamente lindo; ya sabemos que tiene novia, ya sabemos que estoy gorda y engripada, pero... ¿justo hoy Iván me tiene que conocer así?