No hace falta ser un gran danzarin para tener las puertas abiertas en un boliche. Llegué a esa conclución a partir de la última vez "que fui a bailar" y en realidad no baile nada.
Uno tranquilamente puede disfrutar una banda en vivo; puede observar a la gente puntuándola del 1 al 10 según su belleza, su forma de vestir o ambas; puede drogarse y aislarse solo (o delirarla con amigos) puede consumir bebidas alcoholicas en la barra; se puede deslizar por las pistas sin intalarse jamás en algun sitio; puede hacer lobby en el sector vip; puede reconocer gente que conoce de vista pero esas personas no lo conocen a uno, puede fumar sin parar, puede tener sexo o "casi sexo" en un cubículo del baño (sillón en su defecto), etc.
La próxima vez que vaya a bailar, prometo bailar.
