
Me acabo de acordar que este año cumplo 23. Faltan cuatro meses igual, pensé que más, tuve que contar con los dedos, me imaginé que faltaban seis o siete meses; no cuatro.
Cuando cumplí 15 todo era una grasada, me diferenciaba del resto, me creía viva, autosuficiente, me sentía lo más. Y era lo menos.
Cuando cumplí 17, podía sacar el registro, ¡eso es buenísimo! Todavía ni lo intenté.
Cuando cumplí 18, pude comprar legalmente alcohol y cigarrillos. Ya fumaba y tomaba desde los 16. Nada cambió.
Cuando cumplí 21 ya no necesitaría el permiso de mis padres para salir del país, ese papel molesto. Podría realizar grandes viajes sola, sin familiares ni amigos. Nunca viajé sola todavía.
Cuando cumplí 22 me sentí grande, adulta y responsable; a punto de recibirme.
Faltan 4 meses para tener 23 y estoy empezando una nueva carrera y sigo trabajando de lo mismo de siempre. Me adapto a lo bueno nuevo. Disfruto el día a día. Lloro de noche.
Cuando cumplí 15 todo era una grasada, me diferenciaba del resto, me creía viva, autosuficiente, me sentía lo más. Y era lo menos.
Cuando cumplí 17, podía sacar el registro, ¡eso es buenísimo! Todavía ni lo intenté.
Cuando cumplí 18, pude comprar legalmente alcohol y cigarrillos. Ya fumaba y tomaba desde los 16. Nada cambió.
Cuando cumplí 21 ya no necesitaría el permiso de mis padres para salir del país, ese papel molesto. Podría realizar grandes viajes sola, sin familiares ni amigos. Nunca viajé sola todavía.
Cuando cumplí 22 me sentí grande, adulta y responsable; a punto de recibirme.
Faltan 4 meses para tener 23 y estoy empezando una nueva carrera y sigo trabajando de lo mismo de siempre. Me adapto a lo bueno nuevo. Disfruto el día a día. Lloro de noche.
